Unas sencillas pautas pueden marcar la diferencia en nuestra jornada laboral

Unas sencillas pautas pueden marcar la diferencia en nuestra jornada laboral
Unas sencillas pautas pueden marcar la diferencia en nuestra jornada laboral
Comienza con una buena planificación de tus tareas para rendir mejor:

Todo objetivo debe ir acompañado de un buen plan de acción para poder hacerlo realidad. Si tu meta es mejorar tu rendimiento, comienza con estos sencillos consejos para optimizar tu rutina. Recuerda que el descanso y la desconexión es igual de importante que las horas que dedicas a tu trabajo.

Es el objetivo permanente y que más nos repetimos con el comienzo de un nuevo curso o un nuevo año: quiero ser más productivo y aprovechar mejor mi tiempo de estudio y de trabajo.

A veces, los objetivos muy ambiciosos o la falta de concreción en las metas conllevan que, con el tiempo, tiremos la toalla y dejemos estacionadas nuestras buenas intenciones.

Así que lo mejor de todo es comenzar planteándose qué queremos conseguir e, inmediatamente, pensar cómo lo podemos hacer y qué acciones debemos realizar para llevarlo a cabo. Es la mejor manera de conseguir que esas metas se hagan realidad.

1. La importancia del buen descanso
Dormir y tomarse los descansos pertinentes es esencial para nuestro rendimiento, no somos máquinas, por lo que necesitamos descansar correctamente.

Así que tan importante es el tiempo de trabajo, como el de merecido descanso y desconexión total.

Intenta dormir de 7 a 9 horas y acabar tu jornada a una hora que te permita realizar otras tareas no relacionadas con el trabajo.

Acumular horas de sueño y agotamiento solo te conducirán a acumular más estrés, peor concentración y mayor irascibilidad.

Recuerda que el deporte, pasear u otras actividades de ocio te ayudarán a disfrutar de tus ratos de descanso y a que tu cuerpo y mente estén más sanos.

2. Que leer tus correos no sea tu primera actividad
Los expertos en productividad desaconsejan la práctica que todos hacemos: abrir el correo nada más llegar a la oficina.

Es más recomendable comenzar con algún otro tipo de tarea pendiente y después dedicarle tiempo a leer los correos y responderlos.
De esta manera no dedicamos el grueso de nuestra energía y tiempo a esta tarea.

3. Crea tu rutina
Dicen que la rutina es aburrida, pero, sin embargo, es la mejor herramienta para crear constancia y fomentar la productividad.

Diseña una rutina, sobre todo matutina, que te permita levantarte sin prisas y realizar alguna tarea que te aporte felicidad y calma: pasar tiempo con la familia, hacer ejercicio, dar un paseo, …

4. Escribe y planifica
Las aplicaciones y las herramientas digitales son muy cómodas, pero nada es tan efectivo como una hoja y una pluma a la hora de organizarse y planificar las tareas, aunque después lo pases a tu accesorio preferido.
Por un lado, te permite que nada se te pase por alto y que el cerebro procese esa información y se enfoque en la tarea.

Por otro lado, plasmar las ideas nos ayuda a visualizarlas y comprenderlas mejor. Por lo que es mejor que en tu mesa, nunca falte una libreta.
Úsala para apuntar tareas pendientes e ideas que te vengan a la cabeza, cuando estés realizándolas. De esta manera, trabajarás de forma más clara y todo estará conectado en tu cerebro.

5. La regla de los 2 minutos
Aplicable tanto al ámbito personal como para el profesional y laboral: toda actividad que te lleve menos de dos minutos, hazla en el momento.
Esta simple regla ayuda a evitar dejar las cosas para después y a sentirnos satisfechos por esos pequeños logros.

Siguiendo esta norma y aplicándola a diario, nos desharemos de pequeñas tareas, evitaremos que se nos acumulen y que ocupen más espacio y preocupación de la que se merecen.

Es fácil ponerla en práctica, por ejemplo, comienza con irte de casa con la cama hecha y el desayuno recogido.